El papa Francisco llega a una Colombia que aún no cierra las heridas
BOGOTÁ — Para Helena González sigue fresca la memoria de la mina que destrozó la pierna de su sobrino hace años.
González tiene 25 años y ha pasado buena parte de su vida con miedo a los ataques por parte de las guerrillas en el país. El año pasado, cuando el acuerdo de paz entre las Farc y el gobierno colombiano se sometió a plebiscito después de cinco décadas de conflicto, ella fue una de las personas que votó en contra.
“Puede que el papa los perdone”, dijo González a la salida de una iglesia en Bogotá. “Pero en mi corazón yo no los perdono y todavía me estoy reconciliando con todo esto”.
El papa Francisco inicia este miércoles una visita de seis días a Colombia, y el reto principal para el líder de la iglesia Católica es claro: reafirmar el camino hacia la paz en el país, pese a que esa misma paz sigue siendo controversial para muchas de las víctimas del conflicto.
“Es un terreno peligroso para el papa Francisco”, dijo Hosffman Ospino, teólogo colombiano del Boston College. “La mitad del país no está de acuerdo con el proceso de paz”.
A primera vista, todo parece ir bien con el acuerdo entre el gobierno y las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que cambiaron su nombre recientemente a Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. Aunque el pacto fue rechazado en el plebiscito, se trabajó un nuevo acuerdo aprobado por el congreso y unos 7000 rebeldes dejaron la selva, entregaron las armas y están en el proceso de incorporarse a la vida civil.
Pero para miles de colombianos como González, las heridas del conflicto siguen vivas. Alrededor de 220.000 personas murieron a causa de los enfrentamientos entre guerrilleros, paramilitares y fuerzas armadas y unas seis millones fueron desplazadas.
“Uno de los retos es entender que la dinámica acá es la polarización que dejó atrás el conflicto”, dijo Ospino.
FUENTE: THE NEW YORK TIME.

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